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18 Oct 2021

Octubre, uno de los meses de mayor incidencia en alergias a hongos

Seguro que has oído hablar de una alta incidencia de alergia a la humedad en otoño. Pues bien, la alergia a la humedad per se no existe, se trata de alergia a hongos, más bien, a mohos, y los niños alérgicos son muy susceptibles a ella.

Los hongos pueden ser altamente alergénicos para los niños, y además, no son sencillos de eliminar. Los causantes de enfermedades alérgicas, son mohos.

Más concretamente, los principales géneros de hongos causantes de alergia son Alternaria, Aspergillus, Cladosporium y Penicillium.

Así, es correcto hablar de alergia a los hongos, y de hecho es el término más utilizado, pero sería más concreto aún si se dijera “alergia a mohos”. Además, en lenguaje coloquial se suele hablar de alergia a la humedad, debido a que en la mayor parte de los casos los mohos crecen y se reproducen en ambientes con mucha humedad, pero no es la humedad la que provoca la alergia, sino los hongos.

Por lo tanto, el mes de octubre no sólo significa la llegada de la caída de las hojas y la estampa otoñal de colores cálidos que ésta provoca. Octubre también es un mes preocupante para los padres de niños alérgicos y éstos, no sólo por tener que esquivar los alérgenos de la fiesta de Halloween a finales de mes, sino por los hongos. Sí, octubre, junto a su predecesor septiembre, es el mes donde se produce una mayor incidencia de la alergia a los hongos, motivada, en buena medida, por un aumento de la humedad, como se ha dicho anteriormente.

Factores de crecimiento 

Pero a los hongos no sólo les gusta la humedad, sino también la calidez y las zonas oscuras. Así, asentados en un lugar con estas características, donde es favorable su crecimiento, el aire transporta sus esporas, que logran ser respiradas por los niños, causándoles reacciones alérgicas, con sintomatología de rinoconjuntivitis y/o asma.

 

Cuando se respiran muchas esporas, se pueden dar síntomas agudos evidentes. Si se respira una cantidad menor pero de manera continua, se produce una inflamación interna de los bronquios de tipo crónico, como con otras alergias. La inflamación crónica aumenta la reacción de los bronquios frente a otros estímulos como infecciones, aire frío, ejercicio, tabaco, el coronavirus SARS-Co-2, etc.

¿Qué hacer para minimizar entonces los riesgos de este mes?

En primer lugar, habría que consultar al pediatra alergólogo, que es el especialista que mejor puede asesorar sobre los peligros de esta alergia en niños y cómo evitarlos.

 

Además de ésto, habrá que mantener limpias las estancias donde esté el menor, ventilar, evitar humedades, y ser muy cuidadosos con los objetos que manipule el niño. Su habitación, idealmente, deberá ser luminosa y estar soleada, sin humidificadores ni manchas de humedad, goteras, o filtraciones. Las paredes y el suelo han de ser lisos y fáciles de limpiar, sin papeles pintados, moquetas, o alfombras. Son recomendables las pinturas antimoho, así como evitar las plantas de interior. Los filtros de los aparatos de calefacción o de aire acondicionado se han de limpiar con frecuencia, para que no suelten más polvo que lo que filtran, y además, el uso de calefactores o aire no sólo no está contraindicado, sino que se recomienda, porque evitan la humedad. Además, hay que fregar los suelos con lejía, y usar aspiradores con filtro de agua o filtros HEPA, que retienen al máximo las partículas fúngicas.

En cuanto a las piscinas, los padres deben saber que los hongos que proliferan en los pies, como el que provoca el pie de atleta, o la tiña, no dan problemas de alergia, pero en el ambiente de los vestuarios de las piscinas cubiertas sí que hay riesgo al haber una humedad más alta, que puede favorecer el crecimiento de hongos, por lo que los padres deberán de preguntar sobre esta circunstancia al pediatra alergólogo.

El caso poco frecuente del Aspergillus

Este hongo, uno de los más conocidos por el gran público, tiene una característica especial, y es que puede provocar alergia, o incluso una infección invasiva, interna, en los pulmones del niño afectado. Sus síntomas son de asma o rinoconjuntivitis.

Pero puede dar también una infección interna de los bronquios: penetra en los pulmones y se reproduce y se va extendiendo bajo el nombre de Aspergillosis, poco frecuente, pero peligrosa en niños con las defensas bajas o con fibrosis quística.