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8 Abr 2019
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Las alergias alimentarias afectan a uno de cada diez niños

La SEICAP se suma a la iniciativa de la Semana Mundial de la Alergia que este año se celebra del 7 al 13 de abril y se dedica a la alergia alimentaria con el lema El problema global de la alergia alimentaria

Uno de cada diez niños padece alergias alimentarias en los países desarrollados, según la Organización Mundial de la Alergia, que con motivo de la Semana Mundial de la Alergia, ha hecho un análisis de las alergias alimentarias en el mundo. Aunque faltan estudios, se anticipa una tendencia similar en el resto del mundo. La prevalencia ha ido aumentando en las últimas décadas, por lo que se habla en la actualidad de una “segunda ola de la epidemia de alergia”, y se traduce en más admisiones hospitalarias por anafilaxia en los últimos diez años.

La alergia alimentaria es una emergencia que suele manifestarse durante los primeros minutos posteriores al contacto o ingesta del alimento responsable. Los síntomas suelen ser la aparición repentina de picor, urticaria, hinchazón de la cara, labios, lengua o garganta, que podrían acompañarse por una dificultad para respirar, sensación de mareo y bajada de tensión. También es común que se produzcan vómitos o diarrea.

Una reacción alérgica severa puede desencadenar una anafilaxia. De hecho, los alimentos son la causa más común de anafilaxia en niños, adolescentes y jóvenes. Es fundamental que los niños, sus familiares y cuidadores, aprendan a manejar las alergias alimentarias, a reconocer sus síntomas y cómo responder ante una crisis anafiláctica con el manejo de los autoinyectores de adrenalina/epinefrina.

¿Qué produce la alergia a los alimentos?

Estas reacciones se producen por la falta de tolerancia inmunológica a ciertas sustancias presentes en algunos alimentos, lo que desencadena una respuesta aguda mediada por anticuerpos específicos. La sensibilización a los alérgenos, esto es, la creación de anticuerpos de inmunoglobulina-E específica frente a los alimentos a los que se tiene alergia, se suele producir a través de la piel o del tracto digestivo.

Los alimentos que causan más alergias son la leche, el huevo, los frutos secos, pescado o marisco, además de otros como trigo, soja y algunas semillas como el sésamo. Los síntomas suelen aparecer desde edades tempranas tras la exposición al alérgeno y, en algunos casos como la leche y el huevo, es común que lleguen a desaparecer con la edad. El pediatra alergólogo deberá vigilar la progresión del desarrollo de la tolerancia al alimento en el niño. Otros casos, como la alergia a frutos secos, suelen ser permanentes.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de una alergia alimentaria se realiza a través del examen de la historia médica, pruebas cutáneas, análisis de sangre y, en algunos casos, pruebas de exposición oral al alimento. El tratamiento habitual es una estricta restricción de la ingesta del alimento en cuestión en la dieta del niño.

Una correcta educación es esencial para que los niños comprendan qué les pasa, qué les puede pasar y a reconocer los alimentos alergénicos y evitarlos. Esta información también debe ser atendida por familias y personas a cargo de los menores, especialmente colegios y comedores. La mayoría de las reacciones alérgicas se producen por ingestiones accidentales fuera de casa, por lo que es de especial importancia tener un plan de emergencia para actuar ante la presencia de síntomas, sobre todo si hay riesgo de sufrir anafilaxia.

En caso de exposición al alérgeno, el tratamiento a seguir dependerá de si es necesario frenar una reacción severa con epinefrina o si será suficiente la administración de antihistamínicos para contener unos síntomas leves y potencialmente no letales. Diferenciar ambas situaciones es crucial.

Los niños que tengan riesgo de padecer una reacción anafiláctica (por padecer asma, alergia al cacahuete o las nueces, la leche o el huevo, u otras alergias alimentarias con historial previo de anafilaxa) deberán tener siempre a mano autoinyectores de adrenalina. En la actualidad hay algunos problemas de disponibilidad de ciertos modelos.

¿Es posible la prevención?

Ante la tendencia ascendente de la prevalencia de las alergias alimentarias cabe preguntarse si es posible prevenir su aparición. Por el momento no hay pruebas de que la dieta materna antes del parto ni durante la lactancia tenga ningún efecto en el desarrollo de alergias alimentarias en el bebé. Tampoco parece influir si este es alimentado con lactancia materna exclusiva o con leche de fórmula.

Se sigue investigando sobre el momento de la introducción de determinados alimentos en la dieta del lactante en relación al desarrollo de alergias alimentarias. No existen pruebas de que retrasarlo más allá de los cuatro o seis meses de edad sea beneficioso para prevenir la aparición de alergias a alimentos como por ejemplo la leche de vaca, el huevo o los frutos secos. De hecho, algunos estudios parecen indicar que una introducción temprana favorezca la tolerancia, aunque aún no hay suficientes pruebas de que esto sea algo generalizable.