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27 Jun 2019
Campamentos 2019

¿Qué cuidados en alergia infantil son necesarios en los campamentos de verano?

LA SEICAP recomienda seguir un protocolo de actuación de alergias alimentarias en campamentos de verano

Con el fin del curso escolar llega el comienzo de los campamentos de verano, estancias que permiten a los niños realizar actividades al aire libre o en centros urbanos mientras sus padres continúan con su jornada del trabajo hasta la llegada de las vacaciones. Al igual que sucede en los colegios, es necesario que la permanencia en este tipo de centros sea segura y favorable para los niños con alergias o asma para lo que es preciso que el personal que trabaja en ellos, ya sea como monitores o en cocina, esté debidamente formado e informado en alergias infantiles y tengan un protocolo de actuación para casos de reacción grave. Así lo advierte la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) que recuerda la importancia de tomar medidas de evitación de alérgenos para que los campistas con alguna enfermedad alérgica no entren en contacto con aquello que les pueda causar reacción.

En los campamentos de verano puede haber niños con alergia alimentaria, alergia respiratoria, alergia a himenópteros, alergia cutánea o asma, todas ellas susceptibles de reacción en estos centros debido a la proximidad de contacto con el alérgeno. Por ello, es importante que el personal encargado de los menores tenga información completa sobre qué suponen todas estas alergias, qué cuidados deben seguir para que eviten esos alérgenos, qué síntomas se pueden producir y en qué puede desencadenar una reacción alérgica grave, para saber cómo actuar. Incluso también es recomendable que cuenten con un servicio de enfermería que garantizaría aún más la seguridad y atención de estos menores.

Así, será imprescindible que conozcan que si un niño con asma o alergia respiratoria sufre una crisis, podrá tener dificultad para respirar, respiración agitada, opresión o pitos en el pecho, tos o respiración agitada. En estos casos, deberán administrarle la medicación que en algunos casos será el inhalador con cámara, según el procedimiento adecuado, pues el niño deberá llevarlo en su mochila de campista. En caso de que la situación empeore deberán llamar a los servicios de emergencia lo más pronto posible. También deberán saber cómo evitar los alimentos en niños con alergia alimentaria, los cuidados en cocina y en mesa para evitar la contaminación de sus platos, reconocer los síntomas si un niño los toma de forma accidental y cómo actuar ante una anafilaxia, la reacción más grave que puede sufrirse por este motivo. En ese caso, será vital contar con la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina que, aunque el menor también debe llevarlos en su mochila, es conveniente que el campamento también disponga de ellos para caso de urgente necesidad.

La alergia a los himenópteros, por picaduras de avispas y abejas, también puede ser causa de una anafilaxia, por lo que es preciso conocer las medidas de evitación y el protocolo de actuación. Por su parte, las alergias cutáneas, como la dermatitis atópica o la urticaria, también pueden resultar molestas y provocar reacciones durante la instancia de los niños en los campamentos de verano, por lo que se deberá procurar tomar las medidas preventivas correspondientes para reducir las posibilidades de reacción.

En definitiva, las recomendaciones de SEICAP van encaminadas a que el personal a cargo tome las medidas adecuadas de evitación de alérgenos, sepa reconocer los síntomas que pueden tener estos niños en caso de reacción alérgica y saber administrar el tratamiento de rescate, los autoinyectores de adrenalina, porque en muchos casos puede ser vital. Los programas de formación de estos monitores incluyen primeros auxilios, pero en la mayoría de los casos poca o nula información sobre enfermedades alérgicas y su atención en caso de emergencia. También es importante que el protocolo incluya medidas de comunicación entre los padres, el centro de salud y el campamento. Según advierte SEICAP, en caso de urgencia es fundamental la aportación que puedan dar los padres y los profesionales sanitarios para indicar qué hacer en cada situación.

Por ello, desde la SEICAP se recomienda seguir el siguiente protocolo de actuación para campamentos que tengan entre sus campistas a niños alérgicos:

  1. Designar a un responsable

En caso de que el campamento no cuente con servicio de enfermería, deberá designarse a una persona responsable encargada de la atención del niño con alergias o asma y saber cómo actuar en caso de reacción. Deberán tener especial cuidado durante las comidas, así como en las actividades al aire libre por el posible contacto con alérgenos. Esta persona tendrá, además, que asegurarse de que el menor en riesgo esté identificado por todo el personal del campamento.

 

  1. Disponer del informe médico

Este responsable deberá poseer una copia del informe del diagnóstico y del tratamiento que haya elaborado el especialista pediátrico. Dicho documento será facilitado por los padres o tutores del menor.

 

  1. Formar al personal del campamento

Es importante que tanto el responsable asignado como otras personas que vayan a encargarse del cuidado de estos niños reciban una formación por parte de un profesional sanitario. Así podrán adquirir aprender medidas para realizar la evitación de alérgenos, el reconocimiento y el tratamiento de urgencia ante una reacción alérgica. Además, el personal de cocina y del comedor deberá estar informado acerca de las alergias alimentarias que puedan tener los pequeños, conocer los alérgenos y cómo evitarlos.

 

  1. Custodiar y administrar la medicación

El responsable deberá custodiar la medicación, inhaladores o adrenalina autoinyectable, en un lugar seguro pero accesible en caso de emergencia. Asimismo, tendrá que saber administrarla en el caso de que sea necesario y urgente.

 

  1. Identificar y evaluar el tipo de reacción

El personal formado deberá saber identificar y evaluar qué tipo de síntomas está manifestando el menor para poder administrar el tratamiento correcto.

 

Los síntomas más comunes son:

  1. Picazón o leve sarpullido en la boca y labios
  2. Urticaria, ronchas o picor de extremidades u otra zona del cuerpo
  3. Enrojecimiento y lagrimeo de los ojos
  4. Estornudos repetitivos, picor nasal y moqueo abundante

En estos casos se pautará antihistamínico pero cuando hay dos o más órganos afectados o reacción grave se trata de una anafilaxia y se debe administrar el autoinyector de adrenalina siguiendo las indicaciones del 061/112.

Los síntomas más graves:

  1. Ronquera, garganta cerrada, tos repetitiva e hinchazón en lengua, parpados, labios u orejas.
  2. Respiración entrecortada, agotamiento, piel o labios azulados.
  3. Pulso débil, presión arterial baja, desvanecimiento y palidez.

 

  1. Actuar de forma rápida y segura

El personal a cargo del menor deberá:

  1. No dejar NUNCA al niño sólo
  2. Llamar a urgencias y comunicar la reacción alérgica
  3. Aun cuando el padre o tutor legal del menor no pueda ser contactado, no dudar en administrar la medicación correspondiente
  4. Después de administrar la medicación SIEMPRE se deberá llevar al niño a un centro médico

 

  1. Administrar adrenalina autoinyectable

Se recomienda la administración precoz de adrenalina ante los síntomas más comunes, para evitar su progresión a una reacción grave y, en caso de ésta, se deberá usar de forma obligatoria.

Para utilizarla se sacará del tubo, se quitará el tapón gris de la parte más ancha, se apoyará la parte estrecha sobre el muslo, en la zona con más músculo, y luego se presionará con fuerza hacia abajo.

 

  1. Disponer de la autorización pertinente

El campamento deberá tener inmunidad frente a acusaciones judiciales por las consecuencias de administrar la medicación de urgencia o rescate. Por ello es recomendable contar con un permiso, debidamente firmado por los padres o los tutores del menor.