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6 Nov 2020
Tratamientos-alergia-inhalador

¿Cuáles son los tratamientos para la alergia?

Los tratamientos para la alergia dependen de la enfermedad alérgica de cada niño, de su historial y de la gravedad e intensidad de sus síntomas

Las distintas enfermedades alérgicas, así como el asma, que pueden afectar durante la etapa infantil tienen diferentes tipos de tratamiento en función del origen de cada una de ellas, el historial del niño y la intensidad y gravedad de los síntomas. Por lo general, el tratamiento va encaminado a controlar la alergia con el objetivo de que los niños tengan una calidad de vida similar a la de cualquier otro niño de su edad. Desde SEICAP se recuerda la importancia de que tanto el niño como su familia sepan reconocer sus síntomas y en qué consiste su enfermedad para que el tratamiento se utilice de forma correcta y, por tanto, sea efectivo, siempre siguiendo las indicaciones del pediatra alergólogo.

 

Los tratamientos de la alergia se clasifican en:

Preventivo o de mantenimiento

Se trata del tratamiento que busca el control de la enfermedad y la minimización de los síntomas para reducir crisis y fases agudas de la enfermedad y de esta manera, conseguir mejorar el bienestar del niño. Su objetivo es la reducción de la inflamación y deben tomarlo todos aquellos niños a los que se lo indique su pediatra alergólogo, aunque no tengan síntomas. Por ello, es fundamental seguir las pautas indicadas y no interrumpirlo, ya que sus efectos desaparecerían.

Por lo general se utiliza en determinados niños con asma, rinitis, conjuntivitis y dermatitis atópica pues en todas ellas existe inflamación de uno de los órganos afectados (bronquios, mucosa de la nariz o de los ojos, piel, etc). El pediatra alergólogo determinará qué casos lo necesitan en función de la intensidad de los síntomas, la implicación de los mismos en la vida diaria del menor, su duración y frecuencia, el riesgo de complicaciones, etc.

Entre los medicamentos utilizados para el mantenimiento o control preventivo de las enfermedades alérgicas se distinguen los antihistamínicos, los corticoides tópicos, los broncodilatadores de acción larga, etc. Es importante tener claro que este tratamiento no trata las enfermedades alérgicas en fases agudas o de crisis ya que sus efectos no son inmediatos. Además, es compatible con otro tipo de tratamientos.

 

Rescate

Este es el tratamiento que se ocupa de aliviar los síntomas durante las fases agudas o de las crisis con el objetivo de que estos sean más leves o desaparezcan lo antes posible. Sus efectos son inmediatos por lo que es posible que a los pocos minutos de administrarlo, el niño note una mejoría rápida y evidente. Sus efectos no son a largo plazo y también finalizan al interrumpir el tratamiento, por lo que, por lo general, una vez terminada la fase aguda, el niño lo debe dejar de tomar.

Se emplea en niños con asma, rinitis, conjuntivitis, dermatitis atópica, dermatitis de contacto, urticaria y edema, alergia a alimentos, medicamentos o picaduras de insecto, y reacciones de anafilaxia. En este sentido, es muy importante que el niño y su familia sepan reconocer los síntomas para iniciar el tratamiento de rescate lo antes posible y evitar que la fase aguda se agrave.

Los tratamientos de rescate se pueden administrar por vía tópica o local cuando actúan sobre la zona afectada, como pueden ser los inhaladores con cámara para niños con asma. También destacan aquí los antihistamínicos empleados para casos de rinitis alérgica, conjuntivitis o urticaria o edema. Cuando se indica un tratamiento de rescate por vía general o sistémica, ya sea por vía oral, parenteral, intravenosa, subcutánea o intramuscular,  el objetivo es actuar de forma rápida en todo el organismo. En este grupo destaca la adrenalina, utilizada para reacciones graves de anafilaxia y que puede llegar a salvar la vida del niño. La adrenalina será pautada como tratamiento de rescate por el pediatra alergólogo generalmente en casos de alergia a alimentos, a veneno de himenópteros o a medicamentos.

Etiológico o de la causa

El tratamiento etiológico o de la causa incluye las medidas de evitación del alérgeno y las vacunas. En este sentido cabe destacar aquellas medidas de evitación de alérgenos, como en el caso de la alergia alimentaria, la alergia al polen, a los ácaros, etc. También en este grupo se incluyen las dietas y terapias de desensibilización que se emplean en niños con alergias a determinados alimentos, como el huevo o la leche. Todas estas medidas tienen como objetivo la evitación de los síntomas y pueden suponer una mejoría de la enfermedad alérgica en el sentido de que estos aparecerán con menos frecuencia y de forma más leve, siendo sus efectos más lentos.

En este grupo se incluyen también las vacunas de la alergia administradas a niños con asma, rinitis, conjuntivitis, alergia a picaduras de himenópteros y alergia al látex. A diferencia de los anteriores, además de tener efecto mientras se usa, lo tiene también al interrumpir el tratamiento, ya que su objetivo es curar la alergia y una mejora permanente del niño con enfermedad alérgica.